Asistencia a los adictos de la mano de la prevención

Entre las organizaciones que se dedican al tratamiento de adictos a las drogas el Programa Andrés es una de las más conocidas, porque es de las primeras que surgieron en el país y porque su fundador, Carlos Novelli, supo cultivar un alto perfil mediático. Es que por la granja de la institución en Buenos Aires, abierta en 1973, pasaron famosos como Charly García. A Rosario, el Programa Andrés llegó en 1993, año en el que Novelli falleció. Pero un par de años después los rosarinos que estaban al frente de la organización se abrieron de la estructura nacional, obtuvieron su propia personería jurídica y comenzaron un trabajo terapéutico con nuevas características. Hoy el Programa Andrés en Rosario asiste a 25 pibes menores de 30 años, atendidos por un grupo de profesionales -la mayoría psicólogos- que disponen distintos tipos de tratamiento de acuerdo con cada caso.

Entre las organizaciones que se dedican al tratamiento de adictos a las drogas el Programa Andrés es una de las más conocidas, porque es de las primeras que surgieron en el país y porque su fundador, Carlos Novelli, supo cultivar un alto perfil mediático. Es que por la granja de la institución en Buenos Aires, abierta en 1973, pasaron famosos como Charly García. A Rosario, el Programa Andrés llegó en 1993, año en el que Novelli falleció. Pero un par de años después los rosarinos que estaban al frente de la organización se abrieron de la estructura nacional, obtuvieron su propia personería jurídica y comenzaron un trabajo terapéutico con nuevas características. Hoy el Programa Andrés en Rosario asiste a 25 pibes menores de 30 años, atendidos por un grupo de profesionales -la mayoría psicólogos- que disponen distintos tipos de tratamiento de acuerdo con cada caso.

La mayoritaria participación de profesionales en la atención a los consumidores y adictos es uno de los matices particulares del Programa Andrés que se fue dando de a poco. «Durante mucho tiempo las instituciones de este tipo funcionaron con ex pacientes, personas que habína hecho un tratamiento, no consumían desde hacía mucho tiempo y se ponían al frente. Y los profesionales eran muy resistidos, pero con el tiempo fueron ingresando. Siempre hubo como una pelea entre los profesionales universitarios y otro tipo de profesionales», cuenta Rubén De Lisa, psicólogo y presidente de la asociación civil rosarina, que señala después que ese enfrentamiento se fue saldando: «hay muchas cosas que saben los que consumieron que los profesionales no las vamos a saber nunca, como sentir de otra forma por haber vivenciado lo que vivenciaron o la llegada que tienen a los pacientes. Y los profesionales tenemos otros aportes más teóricos, más técnicos, que tienen que ver con saber cómo encarar una terapia», explica. Y agrega que durante varios años se «bajaba la línea» de que los pacientes, una vez que su tratamiento terminaba, tenían que «devolver» lo que les habían brindado trabajando en las comunidades. «Nosotros nos encargamos de que esa línea no bajara más. Pensamos que hay mucha gente a la que le cuesta desprenderse, y si se queda laburando acá no sabe si su tratamiento terminó o no. Nosotros, para que ingreso de nuevo a laburar acá, le pedimos al menos que un par de años se dedique a otra cosa y se sostenga afuera. Ahí nos damos cuenta si el tratamiento sirvió», expresa Rubén.

En el Programa Andrés definen su modo de trabajo, en términos generales, como «comunidad terapéutica». Y señalan que por estos días los tratamientos son «menos colimba», es decir menos rigurosos en algunos aspectos, que al principio. «Cuando la gente de Buenos Aires se empieza a retirar algunas cosas empiezan a cambiar. Sí se siguen trabajando los cambios de hábitos, pero nosotros apuntamos más a la historia de cada sujeto, de la persona, porque la droga siempre anestesia angustias. Los padres siempre creen que el motivo del consumo de sus hijos es las malas juntas, pero sabemos que el consumo es policausal. Está la cuestión social, el fácil acceso a la droga en la cancha, los boliches, los clubes, la plaza; pero también hay una cuestión individual y familiar, que es una de las más importantes. Por eso tratamos que las familias participen en los tratamientos», indica Rubén.

En el marco de la comunidad terapéutica, en el Programa Andrés se trabaja con pacientes internados pero también con el sistema de hospital de día de media jornada o jornada completa y con tratamientos ambulatorios. Y se hace hincapié en la reinserción social de los pacientes, algo difícil en tiempos de alta desocupación, dificultades educativas y pérdida de la cultura del trabajo. Por eso, prestan especial atención al funcionamiento de diversos talleres, como los de musicoterapia y el arte marcial chikung, y al sostenimiento de actividades como panificación. Pero además, consideran muy importante el trabajo de prevención y, en ese marco, la labor en reducción de daños.

 

Fuente: enREDando